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Representantes del AMTC hablaron sobre la relación academia-industria en conversatorio de la Universidad de Antofagasta

El gerente de transferencia tecnológica del Advanced Mining Technology Center (AMTC), Rodrigo Cortés, y el director del Laboratorio de Planificación Minera del mismo Centro, Nelson Morales, fueron los invitados del conversatorio “Relación empresa-universidad frente a los desafíos de investigación y desarrollo de la industria minera”, organizado por el Departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de Antofagasta.

El evento, realizado vía Internet el 20 de noviembre, fue parte del ciclo “Un acercamiento entre la universidad y la minería”, dedicado a indagar cómo estrechar y mejorar la relación entre la academia y la industria. En el presente conversatorio los representantes del AMTC entregaron su experiencia en sus tratos con empresas en el ámbito de la concepción y desarrollo de proyectos de investigación con foco directo en la industria minera.

Rodrigo Cortés fue el primer expositor, quien realizó una presentación general del quehacer del AMTC. Al iniciar su alocución subrayó la importancia de que el conocimiento que se genera en el Centro pueda ser transferido a la industria minera y de la formación de capital humano avanzado, expresado en la formación de magísteres y doctores al interior del AMTC.

Seguidamente presentó algunos proyectos del AMTC tanto en desarrollo como ya finalizados y listos para ser transferidos a la industria, como la navegación y carguío autónomos para LHD; el proceso SuCy para recuperación de cianuro en la minería del oro, y el sistema SolArsenic para remoción de arsénico desde fuentes de agua. También destacó que pese a que el precio del cobre ha experimentado un alza sostenida desde 2016, la inversión de la industria en investigación y desarrollo (I+D) ha decrecido: una muestra es que en 2018 las empresas mineras chilenas en su conjunto invirtieron solo 14 millones de dólares en contratar centros de investigación para desarrollar nuevas soluciones tecnológicas. En ese sentido, agregó que según estudios el 43% de las empresas considera que la I+D no es una prioridad, además de apuntar a falta de financiamiento para ello (13%).

Sobre lecciones aprendidas en la relación academia-industria, Rodrigo Cortés afirmó que es clave forjar una relación colaborativa, de sociedad, con las empresas proveedoras de tecnologías, pues eso ayuda a acelerar los tiempos de desarrollo. Agregó que las universidades deben exponer claramente su oferta de valor frente a las empresas, responder a sus exigencias en los tiempos de la industria (más cortos que los tiempos de investigación académica), dedicar tiempo a generar una vinculación con el sector y publicitar de manera atractiva el valor que las universidades generan con sus investigaciones, especialmente si se trata de investigación aplicada. Resaltó también la importancia de trabajar con otros actores del ecosistema de innovación (como otros centros de investigación y universidades) de manera colaborativa, no competitiva: “La suma de la participación conjunta es mayor que si estuviéramos trabajando de forma individual”. Finalmente, expresó que el verdadero desafío en la relación con la industria no es conseguir el financiamiento para un proyecto en particular, sino forjar una relación a largo plazo que permita el desarrollo futuro de más y mejores proyectos.

El investigador Nelson Morales también inició su intervención detallando la labor del Laboratorio de Planificación Minera en investigación, formación de capital humano, testeo de tecnologías y difusión pública. Seguidamente describió tres aplicaciones computacionales producidas por su equipo: los programas Dsim (simulación de sistemas mineros), UDESS (agendador de actividades) y DOPPLER (planificación para minas a cielo abierto).

Luego profundizó en la relación entre la investigación académica (en la experiencia de su grupo de trabajo) y la industria minera, describiendo un ecosistema donde las operaciones mineras plantean los problemas y desafíos a resolver, los proveedores habilitan la transferencia de tecnologías al implementarlas y/o prestar los servicios y los investigadores se encargan de proveer las metodologías alternativas (porque no hay una solución estándar) a problemas desafiantes. Destacó que la universidad es el espacio para abordar problemas complejos con equipos multidisciplinarios en trabajos de largo aliento, los que a futuro cambian paradigmas. Asimismo, resaltó que, como contraparte, la industria provee el punto de partida para la investigación aplicada, provee los datos para realizar las investigaciones y actúa como punto de validación para conceptos, modelos y metodologías.

El Dr. Morales hizo hincapié en que, si bien en Chile se está formando un ecosistema de investigadores-emprendedores y hay un progreso en la formación de instrumentos (fondos concursables, centros de investigación, HUBs, etc.) para la colaboración, aún falta mucho en la creación de una cultura de investigación permanente, con más doctores en la industria e ingenieros de las empresas en los laboratorios de centros y/o de universidades.

En cuanto a lecciones aprendidas, el investigador coincidió con Rodrigo Cortés en que en la relación con la industria es necesario invertir grandes esfuerzos para mostrar resultados comprobables y que en ello es clave el trabajo multidisciplinario no solo entre investigadores, sino entre otros grupos involucrados (ingenieros, product managers, usuarios). Agregó que la prestación de servicios y consultorías pueden ser útiles para acelerar la transferencia tecnológica y la formación de profesionales.

Tras las exposiciones, se abrió una ronda de preguntas donde se trataron temas como proyectos de inteligencia artificial en la industria, los desafíos abiertos que lanzan las empresas como forma de hallar soluciones tecnológicas y la investigación aplicada como complemento de la ciencia básica.



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